POV: Helena
El Mar Egeo era una extensión de plomo líquido cuando dejamos Ouranoupoli. Eran las cuatro de la madrugada, y el frío de la noche se pegaba a mi disfraz. Lorenzo pilotaba el pequeño bote de pesca, la única embarcación autorizada para acercarse a la frontera del Monte Athos. Franco estaba sentado a popa, vestido con ropa de trabajo oscura, con el rostro oculto bajo la visera de una gorra.
Mi identidad de Aleksandar Petrovic se sentía ahora como una segunda piel, áspera y pesada. La c