POV: Helena
El motor del Vindicta rugía con una potencia ensordecedora, cortando las olas del Mediterráneo con una velocidad brutal. Estábamos a mitad de camino hacia Corfú, la isla griega que Serov había elegido como su teatro final. Yo no estaba en un yate; estaba en un ataúd flotante, mi mente era el único mapa y mi rabia, el único motor.
Había pasado la última hora encerrada en el camarote principal, el mismo que Serov había designado para sus placeres. La puerta era de teca reforzada, y Ga