POV: Helena
El tiempo se detuvo cuando el Juez Supremo, el anciano Moretti, lanzó el veredicto. Las palabras martillearon la cripta, pero a mí me golpearon directamente en el alma:
—Ambas son, sin lugar a dudas, sus hijas, Franco Moretti. Serov manipuló el parto y la información, no el linaje.
Sentí que el aire regresaba a mis pulmones. Un torrente de alivio puro me inundó, tan violento que tuve que cerrar los ojos. Elisa. Liana. Mis dos niñas, mis Esmeraldas, eran cien por ciento de la sangre