POV: Helena
Corrí sin detenerme, el cofre vacío del Vínculo apretado contra mi pecho. Las botas resonaban en el mármol pulido de los pasillos de servicio del Palazzo, una cacofonía que dejaba a Franco gritando mi nombre a mis espaldas. Su voz era una mezcla de furia y terror, la prueba de que mi maniobra, aunque arriesgada, había fracturado su control.
Si lo dejaba ir conmigo, moriríamos los tres. Serov tiene a mi hija; necesita a la madre para la ejecución final. Yo soy el cebo perfecto, la mo