POV: Franco
El grito de Helena, distorsionado por el comunicador del cofre vacío que yo sostenía, fue seguido por un sonido que destrozó mi mundo en un instante. No fue el estallido de la carga explosiva, sino la voz de Serov.
—Te equivocaste de hija, Helena. La Esmeralda que tiene mi sangre es Elisa. La niña que tienes en tus brazos es la gemela que creció con la debilidad de Franco.
La mano se me paralizó. Sentí un frío glacial que no tenía nada que ver con el túnel de las Catacumbas Moretti.