Pasé las siguientes dieciocho horas con el teléfono de Marco y los registros de los mensajes.
Adrián se encargó de lo que yo no podía hacer: contactar a personas con recursos técnicos para el rastreo. Gente que no hacía preguntas y que, según me explicó con la brevedad habitual, llevaba años siendo parte de la red de servicios que la Corporación Valente mantenía para exactamente este tipo de situaciones.
Lo que yo podía hacer era diferente y, resultó, complementario.
Los mensajes de prueba de v