Desde que la volvió a ver, Darren no pensaba en otra cosa. Su risa, su forma de morderse el labio cuando estaba nerviosa, el modo en que lo miraba sin terminar de confiar del todo. Esa noche, después de dejarla en casa, no durmió. Solo podía pensar en volver a tenerla cerca. Había pasado años construyendo una coraza a su alrededor, y en cuestión de horas, Leiah había vuelto a colarse como una canción vieja que uno no sabía que seguía recordando.
La mañana siguiente lo encontró con un café amarg