Capítulo 40: Dí mi nombre
El aire seguía cargado incluso después de que Nyra se marchó.

Nadie dijo nada durante varios segundos. El bosque volvió a ese silencio incómodo, pero ya no era el mismo de antes. Ahora había algo más… algo que no podía ignorarse.

Lía seguía de pie, inmóvil, con la respiración inestable y la mirada perdida en un punto que ni siquiera ella parecía ver.

¿Qué fue eso…?

La pregunta se repetía en su mente, una y otra vez, como un eco que no encontraba respuesta.

Pero en el fondo… sabía que n
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