Capitulo 41: No te acerques... o hazlo bien
El aire entre ellos ya no era aire.
Era presión.
Era calor.
Era algo vivo que respiraba en el espacio reducido que separaba sus cuerpos.
Lía podía sentirlo en la piel.
En el pecho.
En la forma en que su cuerpo reaccionaba sin pedir permiso.
Y eso… la desconcertaba.
Porque no era solo él.
No era solo Kael.
Era algo más profundo.
Más peligroso.
Más… inevitable.
—Aléjate —murmuró Kael de repente, con la voz baja, áspera.
Pero no se movió.
Ni un centímetro.
Lía alzó una ceja, apenas.
—No lo parece.