La noche cayó más rápido de lo normal.
O al menos así se sintió.
Como si el cielo mismo quisiera cubrir lo que había pasado, ocultarlo bajo una oscuridad espesa que no traía calma… sino preguntas. El bosque permanecía inquieto. No había viento, pero las hojas se movían. No había sonido, pero algo vibraba bajo la superficie, como si la tierra respirara de forma irregular.
Lía no había regresado con el resto.
No podía.
No todavía.
Se había alejado lo suficiente para no escuchar las voces de la ma