Todavía adolorido por el despiadado ataque que había sufrido, Kaim regresó al barranco del que Kort lo había lanzado y confirmó lo que temía: su caballo y pertenencias ya no estaban.
Regresar a las tierras del Irs a pie le tomaría semanas; mas la furia que le incendiaba las entrañas era tal que estaba dispuesto a sacrificar su razón en pos de regresar cuanto antes para enfrentar a Kort, y el camino más rápido era hacerlo en su forma de lobo.
Una bestia lo había atacado y sería una bestia la