Prados de Luthia
El trigo crecía fuerte, absorbiendo el dorado del sol. La temporada de cosechas hubiera sido provechosa de no haber estallado la guerra.
Un rugido animal había espantado a los caballos. Los jinetes más hábiles lograron evitar ser derribados; otros, menos diestros, perecieron bajo las patas de sus bestias. Fueron los primeros en morir y lo hicieron rápido, sin miedo. Sin el miedo que mató los espíritus de sus compatriotas mucho antes de que las garras y colmillos de Akal los al