—¿La muerte en serio puede ser un alivio?
—¡A veces es la mejor salida! —Paolo le dio un golpecito suave en la frente con los nudillos—. ¡Ya no estés triste! Esta noche vamos a traer de vuelta a tu querido gato. A lo mejor, en cuanto vea a su dueña después de tres años, se pone tan contento que hasta vive un par de años más sin que nos demos cuenta.
Ella pasó del llanto a la risa, se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y preguntó con ansiedad:
—¿En serio lo crees?
—Quién sabe... Tal vez