El puño de Paolo se cerró con fuerza sobre el escritorio. Sintió mucha culpa. Durante todos estos años, Susan había manejado cada asunto del Grupo Morelli, resolviendo problemas y dedicándose en cuerpo y alma a su trabajo. El éxito actual de la empresa se debía en gran parte a ella. Y él había permitido que la lastimaran sin siquiera notarlo.
En ese instante, Paolo comprendió por qué Susan había rechazado a todos los pretendientes que él le había presentado a lo largo de los años. Probablemente