Al regreso de Pedro, Mary lo puso al tanto de lo que estaba sucediendo con Carlos. A él no le gustó para nada.
—¡Madre! Ese tipo te hizo daño y mató a mi padre. ¿Cómo puedes pensar que ha cambiado? ¡Ese hombre sigue siendo un desgraciado! —dijo Pedro con furia.
Juliana, molesta, le reprochó a Pedro el modo tan grosero en que había hablado a Mary.
—Ella tiene derecho a darse otra oportunidad.
—¡Pero no con ese hombre! —gritó Pedro.
—Con quien ella elija. Es su vida. Si él es el hombre que ella q