Michael sabía que debía enfrentar su pasado, limar asperezas con su familia y con aquellos a quienes había herido con su egoísmo. Entre ellos, su hermana Juliana, a quien había separado del hombre que amaba. Estuvo a punto de asesinar a su propio sobrino y, en un acto de furia ciega, había intentado matar a Pedro. Al recordar todo aquello, se horrorizó. No podía continuar con esa carga.
—Invitaré a toda la familia y me disculparé con todos —se dijo, convencido—. Ellos entenderán.
Llamó a Isabel