No, nada. - Y sin decir más, se dirigió a su habitación. Vio en el rostro de su madre un poco de tristeza; sabía que era por su comportamiento. Ya en su habitación, se sentó al borde de su cama y reflexionó sobre lo que había hecho. Decidió salir de su habitación y estar con los suyos.
- ¿A dónde van? - Preguntó, al ver que ellos estaban saliendo de la casa.
- ¡Queremos dar un paseo! ¿Te animas a acompañarnos? - replicó Juliana.
- Está bien. - Pedro y su madre esbozaron una sonrisa. Se subiero