—Gracias —dijo, bajando la mirada.
Aunque el pueblo estaba a pocos kilómetros, el trayecto se hizo largo. El silencio reinó entre ellos. Michael parecía concentrado en el volante y en la carretera, pero de reojo observaba el rostro de Isabel. Ella se veía más distante que de costumbre, con la mirada fija en la ventana, donde el paisaje se perdía en la oscuridad y el desamparo.
Michael evitó preguntarle en qué pensaba. Al llegar a la estación de gasolina, llenó el tanque. Pagó en efectivo al emp