Isabel no vio otra salida que casarse con Michael. Necesitaba recuperar su fortuna y contratar a un investigador que encontrara a su madre y la trajera sana y salva. No tenía un solo peso en los bolsillos, y Juliana tampoco. No quería ser una carga para Michael, ni depender de él económicamente. Además, deseaba alejarse de ese pueblo que tan pocos buenos recuerdos le había dejado.
Michael llegó al apartamento alrededor de las nueve de la noche, luego de recibir la llamada de Juliana. Ella ya le