Capítulo 41: Por derecho, todo me pertenece.
Mientras tanto, John sentía que había logrado su cometido. Isabel estaba justo donde él quería: sola, vulnerable, sin nadie que pudiera defenderla.
—Nos casaremos mañana mismo —le dijo, bebiendo un sorbo de whisky, su risa áspera retumbando por toda la habitación—. Te conviene a ti... y sobre todo a mí. La herencia de la familia volverá a las manos que le corresponden. Soy el único Martin que queda con sangre pura. Por derecho, todo me pertenece.
—¡Eso no es cierto! ¡Mi madre está viva, lo sé!