Doce años después
La casa blanca frente al mar ya no era solo una casa. Se había convertido en un hogar lleno de historia, risas, discusiones adolescentes y música constante.
Elena, con quince años, tocaba el piano con una pasión que llenaba toda la casa. Luca, de veinticuatro años, había terminado la carrera de Psicología y trabajaba en una clínica de apoyo a víctimas de violencia en Oporto. Venía casi todos los fines de semana, trayendo consigo historias de sus pacientes y el mismo sentido pr