Ciento sesenta años después
La casa blanca frente al mar ya no era solo una casa familiar. Se había convertido en un centro internacional de memoria, sanación y educación. La Fundación Valeria Ferrera operaba en doce países y su historia se enseñaba en universidades de todo el mundo como ejemplo de resiliencia y transformación generacional.
Valeria XI, de treinta y un años, era la actual directora del centro. Alta, con el cabello negro heredado de su tatarabuela y unos ojos que parecían guardar