Cincuenta años después
La casa blanca frente al mar ya era un símbolo en el pequeño pueblo portugués. Los turistas la fotografiaban desde lejos, y los locales contaban la leyenda de “la mujer que escapó del dragón”. Los bisnietos y tataranietos de Valeria crecían escuchando versiones suavizadas de la historia, convertida ya en un cuento de valentía y amor inquebrantable.
Elena, con setenta y tres años, estaba sentada en la misma mecedora donde su madre solía estar. A su lado, su hija mayor sost