Rosseta y Lumina llegaron en la madrugada a la aldea. Como se tenía planeado nadie las vio entrar ni salir, todo gracias al hechizo de Ross.
Decidió ir hasta la alcoba, estaba algo cansada por todo lo que corrieron en la noche. Dejó caer su cuerpo en las sábanas blancas y muy despacio cerró los ojos hasta entrar en un profundo sueño.
(En los sueños de Rosseta)
- Rosseta, mi niña tienes que apresurarte e ir con Albuz. Él te necesita. - dijo Magdalena al sujetar sus manos. Sus ojos estaban tristes