Rosseta caminó muy despacio hasta la cabaña del Alfa. El lugar era oscuro y hasta algo tenebroso que lo poco que sé podía visualizar sólo eran estatuillas y pigmentos en la paredes, pero gracias a sus ojos veloces, ella podía ver muy bien dentro de aquel lugar.
- Camina hacia mí, muchacha - escuchó una voz fuerte venir desde el fondo de la cabaña.
Rosseta obedeció y siguió la voz. Entre más se acercaba, observaba unos ojos brillar en la oscuridad, eran amarillos y tenebrosos qu