- Muchacha, acompáñame. - dijo el hombre con potente voz. Dejó de verla le dio la espalda y empezó a caminar.
Rosseta asintió ante su orden. No podía darle un no, era mejor obedecer para no levantar sospechas. Caminó de tras del Alfa King hasta llegar a lo que era una zona donde una gran tienda se encontraba y dentro de esta hombres heridos, desangrándose, mientras pedían algo de ayuda.
- ¿Qué sucedió? - preguntó curiosa y con el corazón por salirse al ver a los hombres recostados sobre camilla