Tritones y sirenas

Albuz caminó hasta abandonar a la cabaña, sólo escuchó el fuerte ruido de la puerta cuando esta se cerró de golpe. Con la mirada al frente, observó a Rosseta sentada sobre una roca, mientras observaba el cuelo.

Caminó con la mirada al frente y sin la necesidad de verla, se detuvo y dijo.

- Espero y hayas descansado. Ahora ponte de pie porque tenemos un largo camino por recorrer. - Al decir eso, comenzó a caminar.

Rosseta asintió, bajó de la roca y fue tras Albuz.
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