SIENNA
No es que sea una persona chismosa, pero que esté escuchando detrás de esa puerta no es por curiosidad. Lo hago por fines investigativos, ya que debo saber cómo resolver mi situación.
Apoyo la oreja con más fuerza contra la puerta, intentando que el eco de sus voces no se me escape entre los latidos que me retumban en el pecho. La madera vibra apenas, como si también temblara al escuchar lo que ellos dicen.
— Lo hice anoche —dice Matteo con ese tono plano, tan sereno que duele—. Dante ya