SIENNA
El primer rayo de luz se cuela por la rendija de las cortinas y me obliga a abrir los ojos. Todavía no son las seis de la mañana. Perfecto.
Hoy he decidido que no voy a quedarme cruzada de brazos. Si voy a estar atrapada en esta mansión, al menos voy a aprovecharlo. Es hora de conocer el terreno, ubicar puntos débiles, salidas, ventanas… cualquier cosa que me diga cómo demonios podría huir si algún día lo necesito. O si alguien más lo hace por mí.
Me levanto despacio, me estiro un poco y