Mundo ficciónIniciar sesiónDarío es un obrero humilde y de buen corazón que nunca imaginó que amar sería su peor error. Traicionado y enviado a prisión por las hermanas Izaguirre, carga con la mentira que Mireya tejió y con el testimonio de Lorena, quien sin saberlo lo condenó. Años después, el peón regresa convertido en un arrogante y poderoso millonario. Su único objetivo: vengarse de las dos mujeres que destruyeron su vida. El destino le ofrece la oportunidad perfecta… Lorena, sin reconocerlo, cae en sus encantos y termina en un matrimonio que la convierte en su prisionera. Pero lo que inició como odio disfrazado de amor pronto se transforma en un peligroso juego de deseo. Y cuando la verdad salga a la luz, Nadie será libre en la prisión del amor.
Leer másTengo el placer de ser uno de los hombres más afortunados del planeta, finalmente me he convertido en el mejor corredor de Formnula 1 y ahora solo tengo que probarlo dando lo mejor de mi en esta carrera.
Viajar a Italia es una pasada por supuesto que venir con un mes de anticipación a la carrera no es algo que se esperarán pero prefiero evitar cualquier contratiempo. Si estoy aquí puedo analizar el terreno y concentrarme en lo importante. Ganar.
Lo traigo en la sangre, desde pequeño sabia que mi destino estaba en las pistas y aunque tuve que llegar hasta aquí solo, ahora soy consciente que tengo todo lo que quiero y soy todo lo que quiero. Finalmente he podido demostrar todo lo que soy capaz y he recibido la atención que merezco, mis patrocinadores están satisfechos conmigo...
¿Por qué no lo estarían?
Les he dado todo lo que piden de mi, posiblemente hasta más de lo que dice en el contrato. Por alguna razón mis patrocinadores resultan ser mujeres, no tengo problema con eso ya que uno de mis placeres favoritos son las mujeres. Y siendo honesto, soy un excelente amante por lo que está bien.
Sin embargo solo hay una cosa que me importa...
¡Las carreras!
Esa es la razón por la que no pienso dejar que cualquier tipo me diga que soy solo una imagen de mentiras, en Italia también está la empresa que me patrocinara el próximo año y aunque pareciera que todo es un fiasco, no estoy dispuesto a ceder a semejantes cláusulas.
¿Quién ese tipo para decir que dañare su imagen?
Mi nombre es Kasper Allangerd, corredor de Fórmula 1 y mi único sueño es ser el mejor del mundo y hare todo lo que este en mis manos para lograrlo. Todo.
DARIO—¡González!... ¿Nuevamente tu?. Si, nuevamente. Aunque a los guardias de seguridad de mi dulce hogar les pese trabajar, aquí estoy yo para hacerlos ganar el dinero como se debe y no como les da la gana aunque ya sé la respuesta. Mi cuarto intento de tener libertad en estos siete años de amargura es como un diálogo memorizado y una herida que jamás va a cerrar porque ya sé la respuesta. “No. Se le niega el derecho a cualquier beneficio, su buen comportamiento no es suficiente para que se reintegre a la sociedad, su delito fue tan atroz que usted siempre va a representar un peligro para cualquier mujer”... Palabras que en un primer momento pesaban tanto como los grilletes que me colocan en los pies y en las manos pero que ahora me saben a nada, como lo que tengo en la vida… Nada. —Me dieron la resolución ayer, no he hecho nada— hablo con los oficiales mientras me hacen caminar— ¿a donde me llevan?. —El director quiere hablar contigo. Al parecer ya no eres sólo un reo especia
LORENA —¡Esto se acabó! Escúchame bien Lorena Izaguirre, han pasado tres meses de ese compromiso entre tu hermana y el estúpido de Israel, ya lloraste en silencio, ya maldeciste, ya se acabó. ¿Qué diablos te pasa?. —Pierina dejan de gritar. ¿De qué hablas?, yo estoy muy bien. —No señorita, nos conocemos de toda la vida y no permito que insultes mi inteligencia. Se muy bien quien eres, se que te duele ver a Mireya con el hombre que amas, pero a mi no me engañas, a ti te pasa algo más. Tienes meses muy rara, ausente, esquiva, a veces te encuentro llorando y temblando como si todos los hombres fueran malos. ¿Qué te pasa, qué sucede contigo y quién es Darío González?. Escuchar ese nombre hace que la taza de café se me caiga de las manos ocasionando el mismo desastre que es mi vida desde esa horrible noche y no, no hablo del maldito compromiso entre Mireya e Israel. Las manos me tiemblan y sin querer salto cuando siento el corte en mi dedo, querer levantar los pedazos rotos de
DARÍO—¿Has hablado con Mireya?. —Me tiene muy intranquilo, no me responde pero esperaré a hoy. Si no lo hace, te juro que iré a la casa de esos presumidos y todo el mundo se va a enterar de lo nuestro. Gracias por tu apoyo amigo. Me despido de Rodrigo con la cabeza hecha un hoyo pero continuo. El turno termina tarde y vuelvo a casa con el cansancio pegado en la piel. Mi madre ya debe estar preparando la cena por lo que avanzó más rápido, me muero de hambre y además quiero verla, con ella las cosas siempre parecen menos pesadas. Este barrio no es lo mejor pero me sorprende ver tantas patrullas sin embargo no prestó atención. Sigo pensando en Mireya, en todo lo que hemos pasado. Pero al doblar la esquina no me da tiempo a nada. Dos patrullas cierran mi paso, los faros me ciegan y los uniformados se bajan como si vinieran por un asesino en serie. —¿Darío González? —pregunta uno, con la mano en la pistola— ¡Habla!. —Sí, soy yo. ¿Qué pasa?No me dejan terminar. Me agarran de los bra
MIREYA—¿Qué haces aquí?. !¡Cálmate y deja de gritar Mireya!. Son las siete de la mañana. ¿Qué haces en mi casa?. —Agustín. ¿Eres mi amigo verdad?. ¡Me tienes que ayudar! Necesito quitarme un gran problema de encima. Porque yo no voy a perder, lo siento mucho pero no voy a perder todo lo que tengo por nadie… ni siquiera por Darío.Mí corazón aún no se estabiliza después de la discusión que hemos tenido, me costo horas de lágrimas y sexo intenso para calmar las aguas pero eso no me deja tranquila, mucho menos después de saber que estuvo a punto de hablar con mi hermana. El Darío que deje ya no parece tan dócil como antes y tengo miedo. —No lo puedo creer. La aristócrata Mireya Izaguirre acostándose con un simple obrero— su burla me enferma— relájate. Ya escuche toda tu historia, es claro que tienes al peón comiendo de tu mano. —¡No!. No lo entiendes, nunca lo había visto tan determinado. No conozco a persona más maquiavélica que él y necesito alejar a Dario, al menos hasta que me
Último capítulo