8. Años después
DARIO
—¡González!... ¿Nuevamente tu?.
Si, nuevamente. Aunque a los guardias de seguridad de mi dulce hogar les pese trabajar, aquí estoy yo para hacerlos ganar el dinero como se debe y no como les da la gana aunque ya sé la respuesta.
Mi cuarto intento de tener libertad en estos siete años de amargura es como un diálogo memorizado y una herida que jamás va a cerrar porque ya sé la respuesta.
“No. Se le niega el derecho a cualquier beneficio, su buen comportamiento no es suficiente para que s