Pablo Herrera retiró la mirada; su rostro imponente reflejaba una autoridad innata.
¿Valeria?
¿Coincidía el nombre con el de su tan preciada sobrina?
Pero la perspicacia de Pablo, siendo un comandante, era aguda.
—Investiga a esas dos personas —ordenó.
El hombre con traje cruzado asintió ligeramente:
—Sí, señor.
¡Quien llamara la atención del Comandante, seguro que era problemático!
***
En la unidad de pacientes hospitalizados.
Pablo entró en una suite privada del hospital.
—Señor Castro, ¿cóm