Incluso Patricio, su mejor amigo, también hablaba a favor de Valeria.
Carolina dejó escapar unas lágrimas.
—De verdad... ya no tengo nada, absolutamente nada.
Dicho esto, se marchó por su cuenta, sin aceptar la compañía de Patricio.
***
En la casa de la familia Navarro.
—¿Carolina?
Carolina estaba de visita en casa de Ricardo.
La Señora Navarro le sirvió té.
—Pero, niña, ¿cómo es que volviste a Valparaíso sin avisarnos? ¿Dónde te estás quedando? ¿Necesitas ayuda?
La ruina de las familias Jimén