Siendo más que una pareja (3era. Parte)
El mismo día
New York
Lance
Creo que nadie sabe domar lo que le grita el corazón. Podemos engañarnos diciendo que somos racionales, que controlamos cada impulso… pero la verdad es que somos pura pasión. Algunos logran disimularlo con una fachada fría; otros se esconden detrás de la distancia. Y luego estamos los locos, desenfrenados, como yo… que tarde o temprano cedemos, porque al final el terco del corazón siempre manda.
Supongo que lo hice sin darme cuenta. Dejé escapar en voz alta algo sobre