Dos días después
New Yok
Lance
Ayer, en la oficina, invité a mamá y a Cristina a almorzar en nuestro departamento. Karina hizo lo mismo con su familia. Hoy es el día. La mesa ya está lista, el aroma de la comida invade la sala, y yo no paro de caminar de un lado a otro como si eso fuera a calmarme.
De pronto, Karina sale del dormitorio. Viste un vestido suelto de maternidad que la hace ver aún más hermosa. Me acerco enseguida.
—Estás preciosa, amor… —le digo, tomándole la mano y mirándola de arr