Al día siguiente
Aspen
Lance
Me despierto con los primeros rayos de sol colándose por la ventana, los ojos aún entrecerrados por el sueño. Busco a Karina con las manos y la encuentro sentada en el borde de la cama, el cabello oscuro cayendo en cascada sobre sus hombros, mientras habla por teléfono. Una sonrisa se dibuja en mis labios; todavía recuerdo su reacción ante la sorpresa de anoche: la cabaña rústica, la vista de las montañas cubiertas de nieve, la cena junto a la chimenea, el regalo que