Limites y pasiones (2da. Parte)
Al día siguiente
New York
Lance
Me despierto con el sonido constante de la licuadora; Karina ya está en la cocina. Me incorporo con cuidado del sofá, frotándome los ojos, y camino hacia el baño para despejarme. La discusión de anoche todavía pesa en mi pecho, el recuerdo de su mirada frustrada y sus palabras punzantes me persigue. Sé que exageré al intervenir en su trabajo, pero lo hice pensando en ella, en su talento. Aun así, no puedo negar que la lastimé.
Salgo del baño y la encuentro concent