Capítulo veinte.
Sofia estaba preparada para ser recibida fuera del juzgado de paz por una lluvia de luces, era muy consciente que las cámaras esperaban por ellos, decenas de periodistas luchando por tener la mejor toma de ese momento que, al menos en apariencia, debía ser perfecto.
Pero apenas pasaron la puerta, Sofia solo alcanzó a divisar un manchón rojo que se dirigía hacia ella, su cerebro no lo pudo procesar a tiempo, y solo pudo sentir los brazos de Alexander rodearla, hasta que finalmente, sintió el frí