Lo había hecho, le había gritado a Alexander que sí quería tener un hijo suyo, y en ese momento estaba segura que así era, porque comprendía que sus miedos no se debían a que ella no se creyera que podría ser una buena madre, la seguridad en las palabras de Sofía se debían a que sabía que Alexander sería un excelente padre, esa era la maldita diferencia de por qué nunca se pudo visualizar teniendo un hijo de Adrián, porque en el fondo sabía que ese pelirrojo era un bueno para nada, no era el he