Mientras el reloj de la crisis seguía avanzando, una fecha significativa se acercaba sin que Vance lo supiera conscientemente. Seis meses. Medio año desde que la vida que Rebecca llevaba en su vientre había empezado a formarse. La vida de su hijo.
Ese día, Vance estaba en una reunión tensa con el Secretario de Defensa, discutiendo la viabilidad de un ciberataque preventivo contra los servidores que la Resistencia parecía usar.
La frustración era palpable.
—Presidente, es como golpear el agua. —