El brillo gélido del mármol del hall todavía parecía albergar la sombra de la sangre de Anastasia. En el hospital, los médicos luchaban por la vida de la Primera Dama y la de su hijo, mientras Vance permanecía en una vigilia helada, con su mente atormentada por la imagen de Rebecca en lo alto de la escalera.
Sabía la verdad, solo necesitaba probarla.
Mientras tanto, Rebecca, con el corazón latiéndole desbocado en el pecho y el frío de la culpa rozándole la piel, se movía con una mezcla de pánic