7. Las Reglas del Juego
Matteo no estaba en la mansión cuando Isidora se despertó. Su lado de la puerta doble permanecía silencioso. La primera mañana en la jaula de cristal se sintió extrañamente vacía. Isidora había dormido apenas dos horas, acurrucada en una esquina del sofá, con el cuaderno de diseños como único escudo.
Había esperado el conflicto. Pero el silencio de su lado había sido la burla más efectiva a su desafío. Matteo no había entrado. Su orgullo era tan inmenso que prefería ignorar su rebelión a confron