—¡Qué feliz estoy de verte de nuevo! —me dice Ivy, y entonces me abraza del mismo modo que cuando llegó.
En el instante en que ella me aprieta un poco, el dolor en mi costado me sofoca e intento reprimir un quejido doloroso, pero se me escapa un pequeño gruñido.
—Yo también estoy contenta de verte —respondo, trato de que no se dé cuenta de mi reacción anterior.
Deshace el abrazo y se aparta. Me mira con esa mirada que conozco a la perfección.
Me observa por unos segundos, como si tratara de lee