ANTONELLA
Suena un celular en alguna parte de la habitación, es hasta que lo veo salir por una de las puertas que hay más, con el móvil en la mano viendo la pantalla.
Al parecer ha recibido una llamada, pero en vez de responderla, envía un mensaje porque lo veo cómo mueve los dedos mientras escribe algo.
Lo observo unos segundos y sin mirarme siquiera o decirme algo, se marcha. Ni suelta una orden, ni una amenaza. Solo se va.
Y eso me enoja más de lo que debería.
No voy a quedarme aquí.