Capitulo:El Beso de la Venganza
La sala de reuniones de la oficina central del Cinco Estrellas estaba abarrotada.
Inversionistas, ingenieros, encargados de obra, abogados, inspectores del ministerio…
Cada uno ocupaba su silla como si el aire mismo fuera un campo de batalla invisible.
Nicolás se sentó al fondo, sereno, mientras Fabricio tomaba la palabra con una falsa solemnidad.
—Estamos aquí para proteger el proyecto —dijo Castiglioni, paseándose como un predador ansioso—. No podemos permitir