Capítulo — Un Fin de Semana de Ellos
La casa estaba en calma. El sábado había comenzado con el desayuno donde, entre nervios y sonrisas, Alejandro le había pedido a Julia que fueran novios. Ella había aceptado con esa prudencia que la caracterizaba, aclarando que lo harían “despacio”. Pero la chispa ya estaba encendida, y los dos lo sabían.
Desde entonces, la convivencia fluyó con una naturalidad sorprendente. Alejandro, que hasta ese día había dormido en el hotel, decidió quedarse en la cas