Savannah Montgomery
El restaurante era una oda al lujo, un espacio de cinco estrellas que mi padre, con un simple gesto, había convertido en nuestra fortaleza privada. El salón estaba vacío, salvo por nuestra comitiva, pero para mí, el ambiente se sentía pesado, como si el aire se hubiera vuelto mercurio. La mesa era enorme, un óvalo de caoba pulida que parecía diseñado para separar mundos, y sin embargo, ahí estábamos todos los padres de Antonieta, su hermano menor, los padres de Emmanuel, n