Benedict Cavendish
La mansión nos recibió con su elegancia habitual, pero para mí, cada rincón se sentía diferente tras la tensión que habíamos arrastrado durante toda la cena. El aire dentro del vestíbulo se sentía pesado, cargado con el silencio de lo no dicho.
—Fue una velada interesante, aunque ciertamente agotadora —comentó Lysander mientras se quitaba el saco y lo entregaba a uno de los empleados. Se volvió hacia nosotros con una mirada de satisfacción—. Creo que es momento de descans