Savannah
El trayecto hacia el edificio de la corporación Cavendish se sentía como un viaje hacia un destino que no terminaba de comprender. Dentro del coche, el silencio no era incómodo era un manto de expectación, una burbuja donde solo existíamos mi padre y yo. Mi padre conducía con una calma imponente, pero pude notar cómo sus dedos tamborileaban suavemente sobre el volante, un gesto inusual en él que me puso en alerta. Estaba a punto de bajarse en el estacionamiento privado cuando él bloq