Savannah
—Déjalo todo listo, Savannah, para que te tomes los siguientes dos días —dijo papá con esa voz firme y pausada que siempre me transmitía una seguridad absoluta—. Hoy para tu firma, mañana para tu graduación. Te mereces descansar y disfrutar de tus logros.
Asentí con una sonrisa suave, intentando ocultar el torbellino de emociones que me apretaba el pecho. Él se acercó con paso tranquilo, depositó un tierno beso en mi frente y, tras dedicarle una breve mirada de soslayo a sus hijos,